Desde la hoguera: Pobres millonarios

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CARMEN PÉREZ MONTERO.-

Cuando yo tenía aproximadamente 7 años, en los albores de la década de los cincuenta, estaba empezando a aprender a leer y vivía con mis padres y hermanos en el Barrio El Algarrobo de Acarigua. Casi al frente de la casa estaba ubicado el Aserradero “La Corporación Maderera”, propiedad de Don Abraham Barrios, padre de Lucía Barrios, quien fuera en tiempos democráticos, gobernadora del Estado Portuguesa. El espacio de ese aserradero hoy está ocupado por  la Urbanización Mamanico.

Yo recuerdo, perfectamente, que a la entrada del mencionado aserradero había un valla muy grande, me parecía a mí por mis pocos años, con un letrero gigante que yo leía con avidez cada vez que salía a la calle, el cual decía: “Corporación Maderera S.A. Capital pagado 1.000.000,oo”, en mi mente infantil contaba y recontaba tantos ceros, mientras me preguntaba: ¿quién podría tener tanto dinero?

Para mí esa cifra era demasiado elevada e inalcanzable; pues mi padre como obrero devengaba un salario de cuatro bolívares diarios. En este pueblo no se conocía ningún millonario y a la gente “echona”,  es decir, que aparentaban tener dinero, le decían “Medio millón”.

Nunca me imaginé que nosotros, personas tan humildes, alguna vez llegaríamos a ser millonarios y no de apariencia sino de verdad… verdad,  porque después de más de sesenta años la economía del país ha cambiado tanto que hoy todos somos millonarios y vivimos en la  más terrible pobreza crítica nunca vista por nuestra generación.

Somos pobres millonarios sufriendo las penurias de carecer de lo más elemental para poder llevar una vida digna. Por la calle se ve gente paupérrima, sucia, maloliente, enferma, paliducha, que camina como un zombi escapado del más allá;  pero en su bolsillo lleva los millones de la compra del día. Diez o veinte millones en efectivo para comprar comida, porque ese es otro abuso al que el régimen no ha querido atacar, porque “querer es poder”. Cuando se compra el producto en efectivo cuesta menos que cuando se compra por punto de venta, es decir, con la tarjeta de débito.  Un ejemplo: si el producto en efectivo cuesta 800.000,oo bolívares, al pagarlo con la tarjeta por el punto de venta se debe pagar Bs. 2.400.000,oo, es decir, el 300%  de la usura del vendedor. ¿Y el régimen?… ¡Bien gracias!

Jamás pensó el venezolano de a  pie que algún día iba a engrosar el número de habitantes millonarios que pueblan  uno de los países  más ricos del Mundo.

Hoy, en pleno siglo XXI  Venezuela es un país privilegiado porque toda su población está integrada por millonario y multimillonarios que mueren de hambre, de enfermedades y de tristeza cada día.

Somos pobres millonarios sin comida, sin medicinas, sin efectivo, sin transporte, sin gas, sin servicios públicos y con miles de plagas que años atrás se habían exterminado y que en estos años de dictadura,  por la insalubridad en que vivimos,  han reaparecido para agravar más la situación de miseria en que vive gran parte de la población venezolana.

Somos pobres “muertos de hambre”, estirando los milloncitos de la pensión; pero por más que se halan no rinden, sólo alcanzan para medio comer. Los millonarios de años pasados no estiraban los millones, sino que los disfrutaban. Hoy, Nosotros, ¡Pobres millonarios! contamos con dolor esos billetes que de nuestro dinero el dictadorzuelo autoriza que nos dé el banco, situación que nos consume en la desgracia de ser millonarios con dinero virtual que nunca vemos y que debemos gastar de acuerdo a los caprichos del Capataz del régimen. carpm44@gmail.com


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