HOY en Familia

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El artesano autodidacta Juan Pérez Zambrano nunca imaginó que serían tan solicitadas

Con goma y mucho ingenio fabrican los repuestos que escasean en el país

 

ACARIGUA/

Johnny E. Mogollón E.

En esta nación sentenciada a la desfachatez de la flojera por decreto y a la carestía de hasta lo más básico para el funcionamiento del aparato productivo -lo cual parece haberse convertido en el mal endémico más cáustico-, no falta quien plante cara a la crisis económica y dé todo de sí para contrarrestar sus nocivos efectos, y para hacerlo son necesarias la inventiva y el trabajo, dos ingredientes fundamentales en el caldo de cultivo del país mejor que Juan Pérez Zambrano, nuestro personaje de hoy, tiene entre ceja y ceja, tal como la mayoría de los venezolanos.

Cuando entramos a su taller tenía las manos ennegrecidas de hollín y los ojos puestos en la pieza de caucho que giraba en el torno, todo esto bajo la ansiosa mirada del cliente que la esperaba, y es que el oficio de Pérez Zambrano es el de fabricante de piezas de goma, lo cual constituye un salvavidas para la flota automotriz y para la industria que, por estos tiempos, están ávidas de refacciones mecánicas que les permitan continuar funcionando.

Pérez Zambrano nació en el pueblo tachirense de Pregonero hace 52 años, y cuando comenzó a fabricar gomas no imaginó que su trabajo, hasta el día de hoy artesanal, se convertiría en un producto tan solicitado, pero así ha sido y ahora está orgulloso de contribuir a que los engranajes de la economía se mantengan andando a pesar de todo.

Se inició en el oficio de forma autodidactica mientras residía en la población de Socopó, estado Barinas, hace ya 35 años, una época -la del “ta’ barato, dame dos”- bastante difícil para alguien que ofrecía remanufacturar partes que nuevas y originales eran accesibles y abundantes en el mercado nacional, razón por la cual tuvo que regalar los primeros trabajos para darse a conocer. Una estrategia difícil pero bastante eficaz que le permitió lograr el objetivo, aunque un tiempo después, a falta de materia prima, tuvo que mudar sus sueños a la ciudad que entonces era epicentro del desarrollo agroindustrial de Venezuela, Acarigua.

Las partes que elaboran en el taller Gomas Pérez Zambrano son de variopinta utilidad, desde las usadas para los automóviles -como en las poleas dámper o las de amortiguadores-, hasta las de uso industrial, pasando por las de uso doméstico en aparatos como lavadoras y secadoras, se fabrican con material de reciclaje, entre el que destaca el caucho de neumáticos desechados del sector agrícola, que de otro modo irían a parar al vertedero.

Pulso, agilidad manual y una gubia bien afilada son los elementos indispensables en el proceso de fabricación de las gomas pues luego del corte en bruto del material, el experto debe colocarlo en un torno que le permita desbastarlo hasta darle una forma cilíndrica perfecta sobre la que practica estrías, ribetes o biseles necesarios para que la pieza sea idéntica a la original no solo por motivos ornamentales sino para conservar las propiedades mecánicas para las cuales fue diseñada.

Puede que parezca un trabajo fácil a la vista de cualquier mortal, sin embargo, Pérez Zambrano adujo que este oficio requiere de una extraordinaria coordinación entre mente y manos, así como una memoria privilegiada para recordar las medidas de la mayor cantidad posible de modelos y así evitar la pérdida de tiempo en la reiterada medición de las piezas.

Sobre la calidad, Pérez Zambrano indicó que en el 70% de los casos las que hacen en su taller superan a las refacciones originales y en un 100% a las genéricas, y que, en cuanto a precios, están un 90% por debajo de los fabricantes reconocidos, lo cual es casi una bendición en tiempos en que la inflación devora con ansias a cualquier bolsillo.

Nunca es fácil salir adelante, las crisis suelen ser endemoniadamente complejas, sin embargo, la experiencia extraída de otros países indica que el elemento más determinante para la superación es la capacidad de la sociedad para reinventarse y desarrollar nuevos modelos de negocio basados en los recursos que sí tienen a su alcance, y es por ello que Pérez Zambrano, uno de tantos venezolanos empeñados en sobreponerse a la actual situación, está obteniendo éxito, pues está aprovechando un tipo de materia prima abundante para satisfacer una necesidad existente.


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