HOY en Familia

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La informalidad laboral crece como alternativa frente a la crisis

ACARIGUA/

Johnny E. Mogollón E.

Durante los últimos meses se ha hecho evidente un vertiginoso incremento de la cantidad de personas en informalidad laboral y es que, a falta de plazas  en la empresa privada o en el sector público, o la precariedad de ese tipo de puestos, el trabajo “por cuenta propia” se ha convertido en la alternativa para enfrentar la difícil crisis económica que asola al país.

En la Venezuela de hoy existen dos tipos de trabajadores informales, los autónomos -que solo se desempeñan al margen del empleo formal-, y los semiautónomos -que poseen un empleo en el sector privado o público y realizan una actividad económica extra-, ambas formas están estrictamente ligadas al incremento de la tasa de pobreza y a la pérdida de calidad del empleo, generando un déficit de mano de obra calificada que repercute negativamente sobre la producción, y profundiza la contracción económica.

En el caso de Venezuela, la precariedad laboral se manifiesta fundamentalmente en dos tipos: la de temporalidad –a través de contratos de escasa duración diseñados para beneficiar al patrono, minimizando al máximo la acumulación de pasivos laborales-, y la de insuficiencia en la retribución salarial que, en la enorme mayoría de las veces obedece al desequilibrio macroeconómico derivado de una política gubernamental fracasada que abre una enorme brecha  entre la cantidad devengada y la inestable -y cada vez más alta- tasa  de inflación, causando una acelerada degradación del sueldo que resulta insuficiente para cubrir las necesidades mínimas vitales.

El Gobierno, a través del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), aseguró que en abril de 2016 el desempleo se ubicaba en 7,3%, una cifra aparentemente similar a la de países como Uruguay (7,5%) o Perú (7%) y menor a la de Colombia (8,9) y Brasil (11,3), sin embargo, el éxito resulta ser un espejismo ya que la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) 2016, reveló que 38 de cada 100 venezolanos trabaja “por cuenta propia”, haciendo notar la precariedad laboral producida por la crisis económica y el estancamiento del aparato productivo.

Con 29 años y una familia formada, Anthony Ortiz es un clásico ejemplo del abandono del empleo formal por causa de la insuficiencia salarial, ya que, según sus cuentas, necesita por lo menos 30.000 bolívares diarios para escasamente cubrir las necesidades básicas de su familia de cuatro miembros. “Ahora yo no puedo tener un trabajo normal, aunque soy Técnico Medio egresado de la Escuela Técnica Industrial y tengo capacidad para asumir uno, la calle no es que me guste, pero aquí por lo menos puedo obtener lo que necesito para medio comer, porque con un sueldo mínimo no me alcanzaría para mantener a mi familia.” Dijo.

Por su parte, Tiffany Tirado, madre de tres hijos, tiene 2 años vendiendo discos compactos en la avenida Los Pioneros, para ayudar a su esposo en la manutención de la casa. Ella es consciente de lo difícil que es hoy en día conseguir un empleo formal y de la insuficiencia de los salarios, es por ello que prefiere su labor informal.

La crisis económica tampoco discrimina la edad, y es por eso que adolescentes e incluso niños y abuelos, que deberían estar cesantes, han tenido que buscar la manera de producir dinero y lo hacen en la economía informal debido a que, por su clasificación etaria, tienen mayores dificultades para acceder a una plaza formal, tal es el caso de Elianny Suárez, de 16 años, quien trabaja vendiendo conservas de ajonjolí en las colas de una conocida estación de servicios en Acarigua, y quien reveló que lo hace solamente en vacaciones y días libres para ayudar a su familia, y es que, aunque estudia y quiere seguir haciéndolo, la situación le ha obligado a salir y convertirse en un miembro productivo de su entorno familiar, y ello implica un horario ininterrumpido desde las 9 de la mañana hasta las seis de la tarde. “Quisiera tener un trabajo en una empresa, pero por la edad que tengo no me han dado empleo en ninguna”, aseguró.

La informalidad laboral no es un fenómeno reciente en Venezuela, sin embargo, las condiciones derivadas de la fallida política estatal en materia económica, han producido un importante repunte en la misma, lo cual es profundamente negativo para la nación y para el Estado, particularmente para el sector de la seguridad social que se asfixia por el déficit cada vez mayor de contribuyentes y el superávit de ciudadanos a los que tiene que atender, es un círculo vicioso que solo produce mayor gasto social y reduce la capacidad productiva, todo esto aunado al menoscabo de la calidad de vida de la ciudadanía, reducir los índices es de vital importancia y depende de la planificación a mediano y largo plazo de políticas públicas que incentiven el crecimiento de la industria nacional.

Por su clasificación etaria, Elianny Suárez, de 16 años, ha tenido que recurrir al trabajo informal/ FOTO: Luis Marchán

 

Tiffany Tirado lleva dos años vendiendo discos compactos para ayudar a su esposo en la manutención de la familia/ FOTO: Luis Marchán

 

Anthony Ortiz: “necesito por lo menos 30.000 bolívares diarios para cubrir las necesidades básicas, el salario mínimo me es insuficiente/ FOTO: Luis Marchán


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